Aitor Etxeberria

Aitor Etxeberria, pintor autodidacta que dio sus primeros pasos de la mano de un familiar grabador , no vive del arte. Trabaja como diseñador, haciendo dibujo técnico en una empresa del sector de la máquina herramienta, disciplina que dice, no ha influido en su labor artística. “Podía haber vivido de la pintura si hubiese seguido aceptando encargos, pero no me apetecía continuar así. Al final, sufría pintando”, reconoce. “Porque ten encuentras con que no te queda más remedio que hacer cuadros para que a la gente le gusten”, explica. Y precisamente lo que ha encontrado, lo que le atrae a este artista de la creación plástica, es la libertad. La libertad que le permite por ejemplo, coger los programas de mano de un concierto dedicado a Chaikowsky y utilizarlos como soporte para pintar los movimientos musicales tal y como él los ha imaginado.